El pan

En los tiempos más remotos cada casa de Salmoral cocía su propio pan. El pan de entonces se oreaba pero no se ponía duro, así que se hacía pan para quince días, reciente nunca se tomaba pues decían que sentaba mal. El pan era de hogaza, las barras vinieron mucho después, y había panes grandes de dos kilos y pequeños de a kilo.

Había que moler el trigo y cernir la harina. El proceso consiste en pasar la harina por sucesivos cedazos de tela, la primera harina -la flor- es la mejor; la que queda se vuelve a pasar por cedazos menos tupidos dando harina de distintas calidades. Los restos finales del proceso de purificado son los salvaos que no sirven para hacer pan y se destinan a los animales, aunque según cuentan, en los malos tiempos de la posguerra y el racionamiento se hicieron panes de salvaos e incluso se llegó a cocer pan negro de centeno y algarrobas.

La harina preparada se llevaba al horno donde se amasaba a mano en una artesa, debía ser un duro trabajo amasar junto al calor del horno. El hornero ponía la levadura y cobraba por su trabajo la maquila.

A partir de los años 50 del siglo XX el pan lo hacía el hornero. Los agricultores en septiembre, cuando recogían el trigo, entregaban en el molino una parte para cubrir el gasto del año. El hornero retiraba la harina que precisaba y hacía los panes. Los agricultores sacaban los panes que necesitaba para la casa, bueno mejor dícho nos mandaban a los muchachos, como a todos los mandaos. El control se llevaba en una cartilla por agricultor donde el panadero anotaba los panes que le entregaba.

En el horno se cocían también los bollos de chicharro. Los chicharros son los restos que resultan de limpiar la manteca de cerdo. A un poco de masa de los panes se añadían los chicharros, azúcar y anises; tras amasarlo bien se hacían unas deliciosas tortas con azúcar por cima.

También se cocían en bandejas de chapa los mantecados. La masa se hacía en las casas y se cortaba con unos moldes que daban formas de estrella, medialuna, lunantera, pez, etc.

Cuando llegaban las fiestas en el horno se asaban las cazuelas del tostón.

Los lavaderos