La paja

El último trabajo de la recolección era recoger la paja y su acarreo al pajar. En el carro se ponían los baluartes donde se enganchaban las barcinas, redes de soga que permitían cargarlo con copete. Para cargar y descargar el carro se usaba el gario, parecido a un gran bieldo de madera con largos dientes.

En la era a medida que se llenaba el carro se subían y batían con los pies para compactar las distintas capas de paja, a veces iban tan cargados que les costaba pasar con el carro por algunas calles del pueblo. En el pajar soltaban una barcina y con el gario embutían la paja por la puerta. Cuando el pajar se iba llenando cerraban la puerta y metían la paja por el bozín, una especie de ventanuco cuadrado próximo al techo.

El pajar era otro lugar donde jugábamos los muchachos, la paja pica mucho pero resbalar en ella es muy divertido.

El trabajo en las eras algunos años llegaba hasta el Cristo, trataban de terminar para esa fecha, que por entonces era la fiesta grande de nuestro pueblo, los años que traían un cosechón costaba acabar. En el Cristo había unos días de descanso y fiesta, antes de empezar a preparar los aperos para la sementera siguente.

Los trabajos de la agricultura tradicional eran duros y penosos. La mecanización de fines de los 60 cambió por completo los trabajos de recolección, las máquinas en sólo unas horas, realizan todas las labores que ocupaban a nuestros mayores todo el verano.

La vendimia