La era

Por San Juan (24 Junio) se hacían las suertes de eras en los locales de la Hermandad, se daba un pregón y acudían los que tenían labor. El azar determinaba cada año los vecinos de eras en el prado, aunque algunos agricultores tenían sus propias eras, algún pedazo próximo al pueblo que empedraban y dedicaban a este uso.

En el prado a principios de verano había crecido mucha hierba y lo primero era limpiar la era, segar y barrer. En una esquina se recogían las piedras, ese lugar sería el moñigero donde echar los excrementos de los animales. Con la era limpia se traían los distintos achiperres: trillo, horcas, cañiza, etc; que quedaban en el prado hasta el final de eras.

La cabaña era la zona noble de la era, a su sombra se guardaba la alforja con el barril de vino y el de agua. En ella se comía y se daba una cabezada. Se armaba con tres palos atados en la parte superior, abiertos y clavados en el suelo, y se cubría de escobas y manojos de sarmientos. Esas cabañas se parecían mucho a las de los indios que los muchachos veíamos en la televisión del café. En verano las bebidas se ponían como un caldo, barril y barrila se ponía en un caldero con agua a la sombra de la cabaña.

Durante el tiempo que se andaba de eras toda la familia hacía la vida en el prado, a veces la mujer se quedaba en casa aviando, al mediodía llevaba la comida y se quedaba a echar una mano. Era el lugar preferido de los críos, no teníamos escuela y el trillo y el carro eran los toboganes y columpios de entonces. En las eras había mucha alegría, siempre había quien se echaba una canción.

Los pocos ratos libres que hombres y mujeres tenían, los empleaban en atar una escoba o arreglar los dientes de un rastrillo y como siempre mirar al cielo para que una nube no descargara y se pudriera la parva. Avanzado agosto cuando había grano limpio, los hombres se quedaban a dormir en las eras para evitar los hurtos y estar listos a primera hora.

El trabajo en las eras era muy solidario, los vecinos se ayudaban, se prestaban los achiperres o se juntaban en trabajos que precisaban del concurso de más de una persona. A veces a la hora de la comida juntaban la olla, otras sólo para charlar y liar un cigarro. Si un labrador sufría un percance en época de recolección, su trabajo era asumido por familiares y amigos.

El trillo