Campanas

Las campanas de la iglesia de Salmoral no desmerecen la grandiosidad y calidad artística del templo.

El tejado de la torre está coronado por una gran campana dentro de un armazón metálico, es la campana del reloj. El reloj dejó de funcionar hace muchísimos años, si es que alguna vez funcionó, hace unos años se reparó pero duró poco el arreglo, el reloj se volvió a parar como siempre había estado. Las cigüeñas recuperaron esa parte del tejado que les pertenecía de tiempos inmemoriales e instalaron su nuevo nido.

Las campanas y las esquilas están montadas en estrechos vanos de las paredes de la torre, las campanas grandes en la pared del callejón del campanario y las esquilas se orientan a la puerta trasera de la iglesia.

Los toques de las campanas pueden oírse desde cualquier parte del término municipal y eran fuente de información para los hombres que trabajaban en el campo, cuando había un incendio se volteaban tocando a rebato, toda la comunidad dejaba sus faenas y corría a ayudar.

Había misa todos los días de la semana, los laborables a las 9 de la mañana. Los domingos y días de precepto había dos misas, a la primera iba la gente mayor y la que guardaba luto; la misa Mayor tenía un público más bullicioso; las mozas lucían sus trajes nuevos en los bancos lanteros y los mozos detrás no perdían detalle.

Todas las misas se anunciaban con tres toques de campanas, en el primero había que aviarse, e inmediatamente después del tercero empezaba la misa.

Por la tarde se tocaba al rosario y los días anteriores a una fiesta mayor, se tocaba a vísperas.

El tercer domingo de cada mes se celebraba misa Minerva por los cofrades del Santísimo con procesión bajo palio dentro del templo, tenía su toque de campanas especial.

El encargado de tocar las campanas era el sacristán. Tocar las campanas tenía su arte y sacristanes hubo que se daban buena maña. Con las esquilas se daba la señal cuando moría alguien, sonaban graves y transmitían tristeza.

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