El calendario festivo

El calendario agrícola y las necesidades de la labor determinaban las efemérides festivas que se repartían a lo largo del año. El año agrícola comenzaba a partir de San Miguel (29 de septiembre) poco después de la recolección del ciclo anterior.

Hasta que se arrancaron las últimas cepas la vendimia era una gran fiesta, las cuadrillas de vendimiadores trabajaban y se divertían en las viñas, canciones, juegos y bromas y baile después de cenar.

El Día de Ánimas (2 de noviembre) sonaban las campanas tristes, la oración y la visita al campo-santo en recuerdo de los difuntos. Se oficiaba misa en el cementerio y el señor Cura y el pueblo visitan rezando las sepulturas de los fallecidos en el año.

Con los fríos de diciembre las matanzas, el marrano cebado llenaba la despensa para todo el año, la fiesta recorría las casas donde se mataba.

La Navidad llegaba con las rondas de mozos con zambombas y panderos a pedir el aguinaldo, oficios religiosos y villancicos.

El Día del Niño (1 de enero) se iba a buscar a los mayordomos a sus casas y de uno y otro lado de la puerta se cantaban las Marzas:

Al señor mayordomo pido licencia
para cantar las Marzas a la su puerta.
Venturoso diez veces el que de niño
lleva el yugo sagrado de Jesucristo.
Pido licencia, licencia pido
para cantar las marzas al Santo Niño

La Noche de Reyes (5 de enero) era la noche mágica de los muchachos. Por entonces, hasta los Reyes Magos eran más pobres y a veces se daban el paseo desde Oriente para sólo traer una rosca bañada.

El 17 de enero, San Antón. Las caballerías se engalanaban con adornos y cencerros daban la vuelta a la iglesia y recibían la bendición del señor Cura en la plaza.

Febrero era un mes prolífico en fiestas, el Día de las Candelas (2 febrero) se sacaba a la Virgen en procesión, si se apagaban las velas de la Virgen era un mal presagio, malas cosechas, las gallinas pondrán menos, etc. ¡Menos mal que las velas se protegían con tulipas!

San Blas (3 febrero) que además de traernos las cigüeñas a la torre (Por San Blas la cigüeña verás) preservaba de las afecciones de garganta si se ponía uno una cinta roja en el cuello. En misa ese día todo el pueblo llevaba su cinta.

El 5 de febrero era el Día de Comadres, las Aguederas o Santa Águeda, que de estas tres maneras se llamaba al día en que mandaban las mujeres, aunque todos sabemos que mandan todo el año. Las mujeres hacían su fiesta y postulaban para recaudar fondos para su corrobla. Pobre del varón que caía en manos de un grupo.

Los carnavales fueron una fiesta importante en el pasado, en la posguerra se suprimieron por su carácter pagano. Eran fiestas de trasgresión donde los hombres se vestían de mujer y las mujeres de hombre, se gastaban bromas inocentes y a veces pesadas. Había algún desfile a modo de procesión pagana con mascarada de cuadrillas de mozos y casados. Los trajes del disfraz eran los pingos que se encontraban revolviendo en los baúles.

El Martes de Carnaval se corrían los gallos. Por carrá Mancera Arriba se tendía una cuerda entre dos postes de la que colgaban los gallos. Los jinetes pasaban al galope tratando de arrancar la cabeza de los animales. Los años que las autoridades suspendían la celebración se colgaban anillas atadas a cintas que los jinetes debían insertar. Todo acababa en la corrobla de los quintos del año.

Parto y bautizo

Cuando una mujer daba a luz no salía de casa hasta el bautizo del bebé, entonces se bautizaba enseguida a los niños, antes de que cumplieran un mes "por si les pasaba algo".
En la cuarentena la madre recibía cuidados especiales se mataba una gallina para caldo, y la madre y hermanas ayudaban en la casa. Las visitas, cuando iban a ver al recién nacido, obsequiaban a la madre "huevos miñuelos" cuajados en leche.
En el bautizo se mandaba otra gallina al señor cura, así que las gallinas de la casa se echaban a temblar cuando "barruntaban" un parto.
Los hijos se criaban a la teta y si a alguna mujer se le retiraba la leche se buscaba a otra del pueblo que "estuviera criando" para que amamantaba a los dos bebés. De esos críos se decía eran "hermanos de leche".
En el bautizo los padrinos solían poner su nombre al "ahijado" o "el santo del día" así salían nombres tan rebuscados.
A la salida del bautizo los muchachos esperábamos al padrino a la puerta de la iglesia. Llevaba el bolsillo lleno de "confites" de anís y "perras gordas", cada vez que lanzaba un puñado los críos nos tirábamos a coger lo que podíamos, aunque a veces nos engañaban y lanzaban el puño vacío. Por aquello de mover conciencias, los muchachos solíamos corear:

                 "Padrino eche,
                 no se lo gaste en leche,
                 padrino fino,
                 no se lo gaste en vino."

"El gasto" solía hacerse en casa, se tiraban cohetes y los invitados con el señor cura iban a tomar una pasta con un poco de vino; esto era en los bautizos normales pues hubo otros muy sonados que llevaron dulzaineros y y "echaron" baile.

Las procesiones y los actos religiosos llenaban la Semana Santa. El Jueves Santo los hombres trabajaban hasta el mediodía y en la iglesia se cubrían los santos con capas moradas, estaba muerto Dios, en el presbiterio, junto a la imagen del Sagrado Corazón se pone el Monumento que se velaba durante toda la noche siguiendo turnos por calles. Las campanas dejaban de sonar hasta el Domingo, para llamar a los oficios de la tarde los monagos daban la vuelta al pueblo haciendo sonar grandes carracas de madera.

Nuestro pueblo, muy religioso en las tradiciones, comía de vigilia los días de Semana Santa como todos los viernes de Cuaresma, las mujeres asistían a misa cubriéndose con el velo; aunque también era tradición de estos días la limonada y algunos hombres tras los Oficios se llegaban a las bodegas de las casas para ver si la limonada estaba bien reposada.

La Cruz de Mayo (2 de mayo) era una de las tres fiestas mayores del pueblo. Tenía mayordomías, misa Mayor, Cruz Chica y baile; era la fiesta de la primavera y la de los quintos que plantaban el mayo en medio de la plaza. En lo alto del mástil izaban la bandera que habían bordado las quintas.

La entrada en quintas tenía una significación especial, los muchachos se habían hecho hombres, ya podían fumar delante del padre, etc. Se tallaban en el Ayuntamiento en el pueblo, pero el sorteo era en Salamanca o en Peñaranda. El día de la talla se juntaban para hacer una chocolatada, al año siguiente partían para África o a destinos en la Península, muchos era la primera vez que salían del pueblo y volverían cargados de cosas que contar, otros ya no volvían y hallaban una nueva vida lejos del pueblo. Las calles de Salmoral reflejaban el paso de las distintas quintas: “Vivan los quintos de 1957”.

Entonces el Corpus Christi todavía se celebraba en jueves –segundo jueves después de Pentecostes- y era una gran fiesta religiosa (Tres jueves hay en el año que relumbran más que el sol Jueves Santo, Corpus Christi y Jueves de la Ascensión). Las calles se engalanaban con altares adornados de arcos de ramas de chopo, pétalos y flores. El señor Cura bajo palio en procesión con los cofrades recorría los altares por las calles del pueblo a los gritos de ¡Viva Jesús Sacramentado!. Para preparar el Corpus se faldegaba la casa con cal o Blanco España.

La Virgen del Cármen (16 julio) es otra fiesta importante con mayordomías, los mayordomos recogían al señor Cura y al señor Alcalde en sus casas, acompañándolos de los dulzaineros hasta la iglesia. Para el Ofertorio llevaban el bollo maimón y después en casa de los mayordomos se hacía baile con colación.


El Día de Santiago (22 julio) era la fiesta mayor en Santiago de la Puebla y había tradición de acercarse, pero era mala fecha, se andaba segando y quedaban pocas ganas de fiesta.

San Lorenzo (10 de agosto) protegía las casas del fuego. En la misa se bendecían hojas de higuera que se repartían entre los vecinos y se colgaban durante todo el año en una viga de la cocina. Los muchachos glosábamos a nuestra manera, el martirologio del santo protector del fuego:

“San Lorenzo en la parrilla
les decía a los centuriones:
volverme del otro lado,
que se me tosturran los ...”

El 15 es Nuestra Señora de la Asunción patrona de la iglesia parroquial de Salmoral con misa Mayor y baile de tarde-noche.

El 16 San Roque, los dulzaineros recorren las calles de pueblo bien pronto con una diana floreada o alboreada despertando a los que se acostaron tarde. Después tocarán en la Consagración y en el Ofertorio de la misa Mayor. Después baile-procesión del Santo en la plaza Mayor con dulzaina y redoblante, una antigua charrada procesional. La tradición cuenta que incluso durante la Guerra Civil, en Salmoral no se suspendieron los bailes en las fiestas.

El día de San Roque los vecinos estrenan sus mejores galas y es tradición comer tostón asado. En el baile de orquesta de la tarde-noche, cuando tocaban piezas agarradas abrían la pista parejas de mozas; los muchachos las íbamos a sacar, de dos en dos, pues sino no bailaban. Sólo los novios bailaban seguidas varias piezas agarradas, lo normal era que al acabar la pieza cada mochuelo a su olivo. A lo largo del día en una esquina de la plaza se ponía el Tío Confitero con los rocadores de almendras garrapiñadas y el juego de los cartones al que jugábamos los mozos. En un cartón iban cosidas seis cartas pequeñas, tras vender todos los cartones se cortaba una carta de otra baraja, y el que la tenía en sus cartones, se llevaba el rocador de almendras para la madre o la novia.

El 17 de agosto San Roque Chico, en misa se ofrece por los difuntos del año y se visita el campo-santo como homenaje a los que nos dejaron, por la noche hay baile de disfraces. Desde hace algún tiempo los bailes con orquesta de la noche se dejaron de celebrar en la plaza y se pasaron al corral del Concejo.

Hoy San Roque es la fiesta más importante. El pueblo parece otro, vienen los madrileños y los forasteros casi todos los que un día se marcharon, las casas que se pasan el año cerradas se abren durante unos días y el pueblo parece recobrar su pasada vitalidad.

Hasta hace unos años la fiesta más importante era la del Cristo (14 septiembre), pues en San Roque no se había acabado de eras. El Cristo suponía la culminación del ciclo agrario, bailes y celebraciones religiosas en acción de gracias por la cosecha. Los muelos ya estaban en la panera y los agricultores andaban echando cuentas de lo que se había cogido, la fiesta se vivía por todo lo alto. Eran días de bodas, se casaban los novios aprovechando el paréntesis en la faena. Había también Cristo Chico (15 de septiembre).

Hoy el pueblo, a pesar de que está muy despoblado, la gentes que quedan perpetúan algunas de los antiguas tradiciones como las Comadres, la Cruz de Mayo, el Corpus, etc

Las ovejas