El Islam y el proceso repoblador

La Repoblación

La invasión  musulmana del 711 confina en tan solo siete años a los reinos hispano-visigodos a una pequeña franja del norte de la Península. Salmoral en epoca visigoda pertenece de la diócesis de Mérida y cae pronto en poder de Muza. La reconquista cristiana se inicia desde los reductos del norte, es un proceso lento que durará varios siglos y que no culminará hasta el reinado de los Reyes Católicos a finales del siglo XV.


Árabes y Cristianos de la Cronica
General de Alfonso X. Monasterio del Escorial.

A finales del siglo X las tierras al sur del Duero estaban desoladas, los árabes se asentaban al sur de la línea imaginaria Coimbra, Toledo, Guadalajara y la mayor parte de estas tierras estaban  abandonadas a incursiones temporales, racias y cabalgadas que desde uno y otro bando arruinaban vidas y cosechas. Era tierra de nadie, refugio de aventureros, desierto estratégico entre ambas culturas, en palabras de D. Claudio Sánchez Albornoz.

En el 939 Ramiro II, primer rey de León, vence en la batalla de Simancas a Abderramán III. Con la frontera reforzada, dos meses después de la batalla, intentan una primera repoblación de tierras salmantinas, las "ciudades desertas del Tormes": Ledesma, Salamanca y otras además de Penna (actual Peñaranda). Castilla era aún un condado, el conde Fernando Laín también intenta una primera repoblación de territorio abulense. Ni uno ni otro se consolidaron, los ejércitos de Almanzor el Victorioso asolaron estas repoblaciones incipientes en el año 994.


Ejercitos cristianos del siglo X. Miniatura del Beato de Liebana

La fortaleza del poder musulmán representada por el Califato fue reemplazada por veintitrés repúblicas oligárquicas reinos de taifas, hecho determinante en la futura expansión cristiana, que con altibajos ya no cesará en su avance.


Fernando I

Fernando I el Magno aseguró la zona norte de la Meseta: Toro, Tordesillas, Coimbra y Zamora. En lo que respecta a las tierras de Ávila y Salamanca, las encontró asoladas. Ávila "estaba despoblada et yerma de luengos tiempos dantes"; Fernando I se llevó las reliquias de los santos: Vicente, Sabina y Cristeta. De Salamanca en un documento de Alfonso VI de 1107 se expresa: "Salamancaticam siquidem urben diutino tempore paganorum ferliate destructam nulloque habitatore cultam".

En 1088 Alfonso VI de Castilla llega hasta Toledo y establece la frontera en el Tajo, lo que permite consolidar la acción repobladora en la retaguardia. Habrá contraofensivas de tropas beréberes venidas de África (Almorávides), pero durante su reinado se repoblará Segovia, Ávila y Salamanca.

Alfonso VI encomendó la repoblación de Ávila y Salamanca a su yerno el conde D. Raimundo de Borgoña, casado con su primogénita Dª Urraca. Siguiendo la Crónica de la población de Ávila podemos conocer el orígen de los primeros hombres que llegaron a repoblar nuestras tierras:  

"en la primera puebla vinieron gran compaña de buenos omes de Cinco Villas e de Lara e algunos de Covaleda. E los de Covaleda e de Lara veníen delante, e ovieron sus aves e entrante de la villa. E aquellos que sabían catar de agüeros entendieron que eran buenos para poblar allí, e fueron poblar en la villa lo más cerca del agua. E los de Cinco Villas, que venían en pos dellos... E Muño Echaminzuide, que veníe con ellos... la media villa arriba, E. fizo poblar y aquellos que con él vinieron ...
....vinieron otros muchos a poblar a Ávila, e señaladamente infançones e buenos omes de Estrada e de los Brabezos e otros buenos omes de Castifia. E estos ayuntaron con los sobredichos en casamientos e en todas las otras cosas que acaesçieron" (Crónica de la población de Ávila)

La localización de las comarcas mencionadas en la Crónica nos indica que los repobladores eran vascos, navarros y gentes de La Rioja, Burgos, Palencia y Soria.

En las tierras fronterizas con el Islam se formaron grandes concejos con un extenso territorio y muchas aldeas dependientes del concejo, Ávila era el mayor de todos.

"...por estos servicios señalados -Alfonso VI fue criado en Ávila-, e por otros muchos, en galardón dio al concejo de Ávila grandes términos e buenos, e fizoles muchas onrras... " (Crónica de la población de Ávila)

El rey o un representante en su nombre, concedía a las gentes privilegios (Cartas Puebla) para que habitaran en tierras fronterizas tan expuestas. En la concesión se determinaba donde se establecía la cabeza de la puebla y las condiciones de entrega a los repobladores. Los límites seguían accidentes geográficos, ríos, montes, etc. Pocos documentos nos han llegado de esos tiempos, por haberse perdido o porque la mayoría de las veces eran concesiones verbales. Sin embargo, podemos afirmar que Salmoral quedó dentro de los límites de la repoblación de la tierra de Ávila, hecho que determinará su pertenencia desde la Edad Media a la denominada Universidad de la ciudad y tierra de Ávila.

En 1100 cae Valencia en manos musulmanas, el obispo D. Jerónimo —el del Cantar de Mío Cid— recibe Ávila, Salamanca y Zamora para la reorganización eclesiástica del territorio, tan amplia jurisdicción da idea de la escasa población. Desde aquella primera delimitación diocesana Salmoral depende de la Diócesis y Arcedianato de Ávila, hecho que perdurará hasta hasta 1953. Los límites diocesanos marcaron durante toda la Edad Media las fronteras territoriales.

Los repobladores al recibir las tierras se comprometían a hacer casa, vivir en ella y sembrar viñas y cultivar la tierra. Cada concejo tenía sus propias milicias concejiles que guardaban la frontera y acudian en defensa de su rey cada vez que eran requeridas. Las gentes del alfoz de Ávila tenían fama de dureza, desde su participación en la toma de Almería (1147) se les calificaba de gente fiera, gente fuerte que no teme a la muerte. En 1159 atacaron Sevilla mataron al gobernador musulmán y obtuvieron un gran botín.

El 17 de julio de 1222 Fernando III otorgó privilegios a la tierra de Ávila:

"El concejo pondría libremente cada año sus aportellados y adelantados, debiendo enviar escritos al rey los nombres de los elegidos, para su confirmación. Se exigiría al candidato tener casa habitada en la villa, caballo y armas.
El pecho se concretaba a un maravedí el que tuviese cuantía de 30, y la mitad el de 15. Lo cobrarían dos hombres elegidos por el rey en cada sexmo o de cada cuarto o collación, y otros tantos puestos por el concejo, los cuales previo juramento harían la lista de pecheros.
Las aldeas no se apartarían de la villa, siguiendo como en la época de Alfonso VIII."
(Julio González. La Extremadura Castellana al mediar el siglo XIII)

La repoblación no fue un proceso uniforme, lugares muy próximos fueron repoblados en distintas acciones y por distintos pobladores, lo que determinará -como veremos- luchas fronterizas entre los reinos cristianos. En el 1140 Alfonso VII otorgó el privilegio para repoblar las tierras de Alba, en las que se incluía Macotera. Sancho II donó en 1282 Santiago de la Puebla a la villa de Alba de Tormes.

Luchas castellano leonesas

La muerte de Alfonso VII en 1157 supuso la división de las diócesis de Salamanca y Ávila. Estas tierras que habían sido límites cristiano-musulmanes, pasan a ser la frontera entre la Extremadura leonesa y la Extremadura castellana que derivarán con el correr de los tiempos en los reinos de Castilla y de León. (El término Extremadura Extremo Duoro designaba las tierras al sur del Duero).

A partir de 1157 se producen importantes conflictos fronterizos. Salmoral, tierra abulense pertenece a Castilla junto con Malpartida, Cantaracillo y Mancera de Abajo. Lugares vecinos como Santiago de la Puebla, Macotera, Alaraz y Gajates son del reino de León.


Caballero leonés

Hacia 1196-98 se produce la guerra de los Alfonsos, se enfrentan Alfonso VIII de Castilla contra Alfonso IX de León, una de las más cruentas batallas se libró en los términos de Salmoral y Santiago de la Puebla -batalla del Solobral (o Sologral)-. La zona quedó devastada, la dureza de los combates explicaría la escasez de restos románicos en la zona. Ante el vacio humano que dejaron las batallas se iniciaron nuevas pueblas -repoblaciones-, en ellas es probable que llegaran elementos mozárabes, lo que justificaría alguna toponímia local.

Los enfrentamientos entre castellanos y leoneses son constantes. En 1217 Sancho Fernández, hermano de Alfonso IX de León, invade con 300 caballeros leoneses tierras de Ávila. Se  enfrentan con los caballeros del concejo de Ávila en Peña Aguda, a sur de Alaraz. Los leoneses son derrotados y perseguidos hasta Salmoral, frontera de los reinos. El conflicto fronterizo no se solucionará hasta 1230, con el reinado de Fernando III.

“Acaeció otra vez que don Sancho Fernández, hermano de Alfonso IX, vino con 300 caballeros de tierra de León, y con los concejos de Salamanca, Toro, Alba y Salvatierra, llegó a un lugar que dicen Arevalillo, a cuatro leguas de Ávila. Envió de los unos y de los otros 300 caballeros, que fueren en algarabía y corriesen Ávila. Los de Ávila corrieron la noticia y salió todo el concejo contra ellos, y encontráronse con los de la algarabía en Peña Aguda, a dos leguas de Ávila. Y los de los caballeros leoneses no pudiéndoles aguantar, retrocedieron y huyeron. El concejo de Ávila fue en pos de ellos. Los caballeros leoneses se dirigieron al lugar en que estaba don Sancho. Los de Ávila, yendo cerca de ellos; a los que se apartaron de don Sancho Fernández, los mataron, y tomaron prisioneros a doce caballeros. Tanto les persiguió y acometió el concejo de Ávila, que don Sancho Fernández no tuvo por bien luchar, así que esa noche salió del término de Ávila. El concejo de Ávila nunca se separó de ellos, hasta que pasaron una aldea que dicen Salmoral y llegó don Sancho Fernández a Santiago de la Puebla, que era del reino de León. Y de allí, se volvió el concejo de Ávila muy honrado y satisfecho” (Anónimo del siglo XII. Crónica de la población de Ávila)

Salmoral debía ser por entonces poco más que algunas casas aisladas. Según el profesor Grande del Brío, en el siglo XIII habría hacia el norte de Salmoral una torre defensiva o atalaya que formaba parte de la línea defensiva entre los dos reinos. El auge de Salmoral como aldea medieval, seguramente se justifica por su importancia estratégica fronteriza, en tanto que no se asienta en la vega de ningún río ni tiene aprovechamientos mineros o riqueza natural destacable.

"... las torres defensivas que se levantaron en las proximidades de la frontera, entre los reinos de Castilla y de León, en los siglos XII-XIII. Recordemos, a este respecto, que el término de Santiago de la Puebla, que se hallaba incluido dentro del reino leonés, limita con los de Malpartida y Salmoral, poblaciones éstas que, en aquella época, integraban la provincia de Ávila, la cual se hallaba en territorio castellano. En Malpartida, la fortaleza ocupaba el altozano donde hoy se alza la iglesia parroquial del pueblo. En Salmoral, había otra torre defensiva al norte del pueblo y de la que apenas quedan restos.
Mediante los castillos y atalayas ... se afirmaba parte de la línea defensiva fronteriza con Castilla, dentro de esta porción del territorio leonés. La fortificación de esta zona, se hacía necesaria, habida cuenta su protagonismo en diversas contiendas desarrolladas entre ambos reinos." (Ramón Grande del Brío. Santiago de la Puebla. Un hito Jacobeo en el Camino del Sur)

Salmoral entra en la Historia

En 1250 encontramos escrito el nombre de Salmoral, aunque como vimos por el análisis del topónimo su existencia podría ser muy anterior. Aparece en una consignación de rentas eclesiásticas ordenada por el cardenal Gil Torres a la iglesia y obispo de Ávila.

Salmoral pertenece a la diócesis de Ávila y dentro de ella a la comarca de Rioalmar. El documento está escrito en latín pero los nombres de las aldeas figuran en la nueva lengua romance.

La fuente principal de rentas eclesiásticas era el diezmo al que estaban obligados a pagar todos los cristianos. Los valores de las rentas se expresan en morouedis (maravedíes) y pueden darnos idea de la importacia que tenían los distintos lugares (hoy algunos despoblados) según sus rentas.

"Hacc sunt prestimonia inferius designata de quibus tam in dignitatibus et personatibus constituti quan canonici et portionarii integri et in minori beneficio constituti, per prouisionem episcopi deputatam singulis, secundum ordinationem nostram debent consequi prouentum quantitatem,  et quod residuum fuerit ad gratem, et quod residuum fuerit ad gratificandum episcopo reseruentur. In archidiaconatu Abilensi.
...

In Rialmar:
Miruenna XXV mor.
Torneros VI mor.
Guigelmos IIII mor.
Blasco Milan XIII mor.
Duruelo XX mor.
Bouada XX mor.
Manzera de Suso XV mor.
Manzera de Yuso XV mor.
Ventosiella II mor.
Sancta Maria de Fortun Pasqual V mor.
Gamonar VI mor.
Sobrinos IIII mor.
Valdelatexa (sin cantidad)
Sancta Maria del Espinazo IIII mor.
Castellanos (sin cantidad)
Domingaluin VIII mor.
Salmoral XII mor.
Ortigosa (sin cantidad)
Maniaualago X mor.
Graios X mor.
Palaciana X mor.
Brieua VIII mor.
Sant Christoual VI mor.
Munno Pedro II mor.
Munnico Blasco IIII mor.
Piçarral VII mor.
Verceal III mor.
Solana V mor.
Garci Pedro IIII mor.
Sant Martin de las Cabeças IIII mor.
Verzemuel VI mor."
(Reproducido por Julio González. La Extremadura Castellana al mediar el siglo XIII)

La Comunidad de la ciudad y tierra de Ávila

La organización del espacio repoblado de las nuevas tierras se organiza en torno a las denomimadas comunidades de ciudad y tierra. Salmoral pertenecía a la Comunidad de la Ciudad y Tierra de Ávila, una especie de mancomunidad de concejos o municipios.

El Concejo de Salmoral era propietario de los bienes del común: monte, pastos, agua, etc, y autónomo en los pleitos del término. Todos los vecinos eran libres. Para las decisiones se convocaba a lo vecinos a campana tañida y se resolvía por mayoría.

Los distintos concejos de aldea se agrupaban en sexmos y elegían sus representantes sexmeros al concejo de la Comunidad (Ávila), donde se dirimían los conflictos que afectaban a más de un concejo. La comunidad tenía además funciones militares (milicias concejiles).

Las comunidades de villa y tierra se mantuvieron hasta el final del Antiguo Régimen, sin embargo, muy pronto la señorización y el poder real, diluyeron sus funciones.

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