Cuatro generaciones de artesanos

Por Toñi García

En este relato, quiero contar el principio de nuestra historia la de los Gallitos-Zapateros.

Todo comenzó, que nosotros sepamos, con nuestro bisabuelo Cirilo García. Nacido en Mancera de Abajo, era un gran artesano que hacía botas de botones para señoras, y que combinaba con otros oficios y aficiones, como hacer comedías de teatro, por los pueblos de alrededor. Casado con nuestra bisabuela tuvo cuatro hijos: Claudio, Tomasa, Francisco y Daniel (nuestro abuelo). Ya en 1933, en el anuario de Bailly (ver apartado guerra Civil del 36 y Salmoral de hoy) figuraba de los oficios y personas del pueblo nuestro bisabuelo, junto a otros zapateros, el fue nuestra primera generación.

El abuelo Daniel García

La segunda generación llego con nuestro abuelo Daniel García, ofició que aprendió de su padre; épocas difíciles en aquellos años; reparaba todo tipo de calzado, y a su vez hacía zapatos para niños, (sobre todo para todos los suyos). Casado con Josefa Blázquez, tuvieron siete hijos. Joaquina, Angelita, Antonio(mi padre-zapatero), Claudia, Santos (mi tío-zapatero), Quico(mi tío-zapatero) y Soledad. (foto familiar de cuando eran pequeños).

Angelita, María "Castora", Josefa Blázquez y Joaquina.
Antonio, Santos, Quicoy Claudia (Sole no había nacido aún).

El abuelo Daniel, empezó ya haciendo botas para los hombres, bajas. Este calzado ya lo llevaban mis tíos y mi padre cuando eran mozos. Y así pasaron los años, reparando calzado, haciendo botas y enseñando el oficio a sus hijos varones. De mi abuelo, recuerdo poco, murió cuando yo tenía tres años y fue en mi casa, solo me vienen imágenes de ese triste día.

Quico, Santos y Antonio "Gallitos"

La tercera generación es la de mis tíos y mi padre. No se sí alguna vez quisieron hacer otra cosa, supongo que el hecho de tener oficio, y que en el pueblo no había muchas salidas es lo que les decidió a seguir con el mismo. En aquella época, en Salmoral había más zapateros, nuestros padres, se movían buscando el trabajo, en bicicleta por los pueblos, posteriormente tuvieron moto y moto-carro. Empezó la gente a salir del pueblo a Madrid, Barcelona, Bilbao etc. y ellos también quisieron probar fortuna, ya casados todos para sacar adelante a la familia. El primero en salir fue mi tío Quico, para Bilbao, y posteriormente los otros dos, pero sin duda la fortuna no era quedarse allí, pronto volvieron. De nuevo en el pueblo tuvieron que buscar otras alternativas, y montaron un bar, junto con la zapatería, tiraban. En los años setenta, empezó la moda de la bota campera, aunque ya hacían, botines y botas, fue cuando decidieron comprar maquinaria y ampliar su pequeño negocio. En ello participábamos todos, incluyendo nuestras madres, que cosían en las máquinas, o nosotros haciendo lo que nos mandaran.

En la zapatería.
Paco (hijo de Quico), Quico, Toñi (hija de Antonio) y Antonio.

Veo, el taller y esa mesa que ya utilizaba nuestro abuelo Daniel (foto cuando era pequeña), llena de herramientas, clavos, puntas etc.; ese olor particular de las pieles, mezclado con la cola y la pez, el calor de la "Gloria" secando los moldes de las botas, esas agujas que iban y venían con el cabo largo... cosiendo la planta de la bota, martillos resonando poniendo las tapas, una y otra vez; recuerdos de mi niñez de mi adolescencia y de años posteriores y que hoy que ya no están, los añoro y echo de menos y sobre todo el taller cerrado ya. Con las botas, se conocieron fuera del pueblo, haciendo clientes, en Zamora, Valladolid,  Avila etc. Siempre trabajando, sin librar, a muchos oídos llegaron "Las Botas Camperas de Salmoral", y raro era el día que algún "forastero", no apareciera por aquel lugar, gente corriente, artistas, ganaderos, toreros; se les media el pié y la pantorilla, elegían el modelo y se les hacía a medida, con cremallera, con adornos... Todos llevábamos botas, las primeras las tuve a los 15 años, ¡y hay que ver los años que duraron!, y como yo mis hermanas y mis primos. Nuestros padres nos las hacían y que feliz estábamos de llevarlas, y nosotros íbamos creciendo; y a la vez saliendo del pueblo, nadie de nosotros quería hacer el oficio de nuestros padres, ciertamente que esto se planteaba en el caso de los chicos, no por supuesto de las chicas, no era oficio de mujer, pero así estaba todo el pueblo, todos emigrábamos.

Hoy me siento especialmente orgullosa que mis primos continúen, haciendo las botas camperas. La cuarta generación, surge casualmente, ellos estudiaban y posteriormente trabajaron y ya de mayores decidieron aprender el oficio, buenos maestros tuvieron y aprendieron pero que muy bien; ya que se les nota que lo llevan en la sangre. Por parte de mi tio Quico, esta mi primo Paco, trabaja en Santamarta de Tormes, haciendo también botas y reparando. Y mis primos Daniel, Santos , Mariana y Toño; hijos de mi tió Santos, en Madrid tienen varias tiendas, ellos continúan haciendo de la misma forma las botas. En sus tiendas, además se encuentran muchos artículos de piel hecho por ellos, como los zahones, cinturones, zapatos etc. junto con otros artículos de otros artesanos. Mis primos, también hacen botas para el deporte como el polo u otros, y sus tiendas son conocidas como "Campera Salmantina". Visitan ferias del sector a nivel Nacional e Internacional, y cada uno de ellos se ocupa de lo que mejor sabe hacer, distribuyéndose el trabajo.

No se si habrá una quinta generación, el tiempo lo dirá, niños hay detrás... quién sabe, tendrá que transcurrir unos años para verlo. Pero mi deseo es que no desaparezca y que pueda ser realidad, en generaciones venideras.

Mayo de 2005