UNA MUJER DIFERENTE

Por Antonia García García

Sofía Nieto Delgado se llamaba, hermana del tío Nazarito, la tía Bernarda y de mi abuela María.

Mi tía Sofía; persona un tanto "peculiar" no pasó desapercibida en la vida cotidiana de Salmoral, seguro que casi todos la recordaran.

Y más; los que hoy tenemos entre 30 y 40 años, que por aquella época éramos niños y deseábamos que llegasen los domingos y con nuestra "tanda" -que nos daban nuestros padres y familiares- íbamos a comprar todas las golosinas que podíamos.

Se ponía en la plaza en el rincón de la iglesia, frente al "bar Simón". Este rincón tenía ventajas, en invierno te protegía un poco del aire y del frió y cuando salía el sol, hacía como de "solana". En verano se ponía un sombrero de paja, para protegerse, de las altas temperaturas.

Que rico estaba todo, a mi memoria me viene los regaliz rojos redondos junto a pipas que venían con los -cromos del Mapamundi- entre otros. También los chicles, caramelos etc.

Vivía de una forma "austera", su casa era como un mercadillo; llena de cosas para vender; en la habitación, cocina, pasillo y corral.

Mi madre nos mandaba, a mi y mis hermanas, todos los jueves a la plaza a la hora del coche-correo, para ayudarla a llevarla todas las cosas que traía de Peñaranda, al principio nos hacía ilusión, íbamos contentos. Más tarde nunca queríamos ir, porque como niños que éramos, esperábamos una recompensa  mejor, no restos que ella no podía vender o fruta "tocada".

Durante el resto de la semana con su burro y “romana”, recorría los pueblos de alrededor y también el nuestro, vendiendo todo aquello que había comprado en el mercado de Peñaranda; fruta, verduras, legumbres y demás alimentos. Posteriormente el burro murió y siguió haciendo el recorrido con las cestas a cuestas.

Otras veces, le llevábamos comida caliente para que comiese, ella no acostumbraba a "perder" el tiempo con esas cosas.

Su ropa toda en negro, con faldones largos y anchos. Nunca le vi que estrenase algo nuevo.

Con este pequeño relato, he querido recordar a una paisana nuestra. Mujer diferente y peculiar, dados las fechas en que era Salmoral.