Rufina Hernández García

Rufina Hernández García nace en 1934 en Salmoral (Salamanca), en el seno de una sencilla familia de labradores.

Se educó en las RR. MM: Salesianas de Salamanca donde cursó sus estudios.

El sentir religioso en que se educó juntamente con la labor docente que desarrolla en su vida profesional son entre otras las principales características de su sentir poético.

 

A mi pueblo.

Poesías y Sentimientos.

Tomo I (La parcela del silencio y otros poemas)

(Año 86)

Con el fulgor que da el brillo
de los rayos del Dios Febo
despierta cada mañana
Salmoral, pueblo sencillo,
de la estepa castellana.

Mi pueblo no tiene igual.
Es pequeño y sesegado.
Hay hermandad y cordura.
Es bondadosa su gente
y derrama galanura.

La gente vive hermanada.
Ni odio ni envidia la mina.
Por eso tranquilamente
al volver de cualquier calle
charlas con cualquier vecina.

No hay clases adineradas
ni pobre que tenga hambruna.
Castillos pazos y dehesas
en ese pequeño pueblo
tampoco existe ninguna.

Profesión de todo tipo,
de tiempos immemoriales
aquí está representada.
Razón que a Salmoral hace
sentirse de ello halagada

De cesteros a pieleros,
pasando por carniceros,
artesanos del calzado
y empresas de construcción
aquí están representados.

También la industria del hierro,
el ramo de joyería,
y una buena agricultura
sin olvidar otros nombres
que son de ciencia y altura:

Médicos, veterinarios,
ingenieros, arquitectos,
todos a cual más apuestos,
licenciados, secretarios,
ATSS y maestros.

Suena también Salmoral
el caso no es para menos
por las zonas más apuestas
por las orquestas y gaitas
que van animando fiestas.

No hay pueblo como este mío.
Al viento grito exhultante
de júbilo. Por doquier
las personas de mi pueblo
son gentes de bien hacer.

Los disminuidos de mi pueblo.

Poesías y Sentimientos.

Tomo I (La parcela del silencio y otros poemas)

Siempre los disminuidos
en mi corto interpretar
son los que les falta algo
de intelecto o corporal.
En un pueblo tan pequeño
como es el de Salmoral
hay muchos disminuidos
por razones del azar.
Con el máximo respeto
trataré de comentar
cómo eran los disminuidos
del pueblo de Salmoral.
Siempre en los disminuidos
hay algo en lo que son chicos.
Dios quiso en ello probar
si es generoso el más rico.
O dicho de otra manera
y es la misma realidad
para ver si los normales
practican la caridad.
Hoy siento remordimiento
de algo que en edad temprana
por se niña no entendí:
era qué podían decirme
los pobres con quien viví.
Lo que no hiciste no cuenta,
sírvate de reflexión.
En las veces sucesivas
si te avisa la conciencia
no trates de disculparte
y actúa con diligencia.
Hoy ya no tiene remedio
tamaña equivocación
y de ellos solo espero
el más sincero perdón.
Suele haber cerca de un pobre
un hombre que es ricachón.
Acaso esto represente
a Lázaro y Epulón.
Tras esta sencilla entrada
que acabo de relatar
voy con los disminuidos
de este mi pueblo natal:

La señora Ceferina
de ingente conformidad
con su hijo Juan Francisco
me inspiraba gran piedad.
A la piedad del autor
era lo más comparada
la foto que con su hijo
tenía en la alcoba colgada.
Con una macrocefalia
cual yo no he visto ninguna
el hijo de su dolor
pasó la vida en la cuna.
Era tan enorme el peso
que la cabeza tenía
que ni el tronco ni la base
aquel peso sostenían.
A esto había que sumarle
la deficiencia mental
que ustedes dan por sabida,
y no voy a relatar
por ser harto conocida.
Su "jovi" era cual lorito
repetir las oraciones
que pedían sus visitantes
en múltiples ocasiones.

Las dos hermanas laitas.
Una y otra muy menguadas.
Manuela era más casera.
María más callejera,
el pueblo correteaba.
Los jóvenes la incitaban
y así de ella se reían.
Ella era respondona
y siempre el juego seguía.
Cogía una retahílas
que no había quien la parara.
Rezongaba por la calle
sin saber cómo y por qué
o se liaba a pedradas
o a llorar no sé por qué.

En casa del tío Calixto
había dos, que yo supiera:
José Antonio y BIKE,
a Perete dejo fuera
pues bien saben los del pueblo
que este tiene otra madera.
BIKE con la Teodora
formaba mal matrimonio.
Decirle que era su novia,
le llevaban los demonios.
Ella le odiaba con saña.
Sin que él la provocara,
a muerte le perseguía
do quiera que le encontrara.
El la huía como del fuego
pero si por un causal
en al calle se encontraban,
siendo como era más débil
la lucha nunca empezaba.

Un tal Saturio y la Tuli
junto yo aquí cual pareja
y nada tienen que ver.
Fueron dos adolescentes
que muy poco conocí
por eso yo en estas líneas
poco les puedo decir.
No conozco historia alguna
que les pueda regalar,
pero abran bien el oído
a lo que van a escuchar.
Cuanto Tuli cometió
no seré yo quien la juzgue.
Siendo de mente menguante
todo cuanto hizo e hiciera
tiene mucho atenuante.

Teodora fue una mujer
de físico corpulento.
Si el tiempo estaba cambiante
alteraba su contento.
Jamás emitió sonido
de audible sonoridad.
Unmu, mu, mu ...
fue en su vida
toda su locuacidad.

María la de Julianito
nunca jugó de chiquilla.
Yo la recuerdo con pena
viéndola atada a una silla.
De más niña, de muletas
su cuerpo estuvo colgado,
mas su afán por agradar
yo nunca lo vi menguado.
De aspecto bien parecido
y vivaracha de mente,
siempre formé de ella un juicio
de persona inteligente.

Ciego es Juan hijo de "Arruña"
También es pobre sencillo.
Patro como buena hermana
le sirve de lazarillo.
Ninguna tarde perdona
a Juan un largo paseo.
Bien sabe que para Juan
es quizás el mejor recreo.

Un ciego de nacimiento
que nunca salió de casa
es "Chan" en plan confidente,
mas, conoce al pueblo entero
pues es ciego inteligente.
Verle operar de memoria
produce tal estupor
cual si fuera su cerebro
un pequeño ordenador.

Como el sentido del tacto
tenía muy desarrollado,
una ligera pasada
al lomo del animal
le dice el peso buscado.

"La Gala" con sus dos hijos.
Un cuadro de gran dolor.
Traer al recuerdo su imagen
me causa consternación.
Era mujer corpulenta,
¡Ésta sí que era harapienta¡
Cuanta miseria tenía
haciéndole compañía
oí decir que murió
en un mísero rincón.
Que fue un montón de paja
de su vida la mortaja,
y del suelo en un rincón
la paja fue su colchón.
Cuatro paredes de adobe
fueron el mudo testigo
que recogen el adiós
de este singular mendigo.

El grupo más numeroso
son los del habla privados.
Cuatro son que yo recuerde
y aquí tengo reseñados:
el mudo del "Perdigocha"
otro el del "Chique el Torero"
el de la "tía Andrea la Gato"
y la "muda" del tío Primi,
con esta ya tengo cuatro.
Ésta sí era vivaracha
y de mucho entendimiento,
de mirada penetrante
y mucho conocimiento.
A los chicos endulzaba
la vida con golosinas
buscando así de los vientos
siempre la mejor esquina.
De los otros no sé nada.
Nunca con ellos hablé.
De modo particular
de ninguno haré yo historia.
Solo me queda pedir
que Dios les tenga en la gloria.

Dulzainero.

Poesías y Sentimientos. Tomo III (A Pele)

Toca, toca, dulzainero
que de tus notas el son
raudo atraviesa los aires
y llama a la procesión.

El arte que te dio el cielo
tiene tan especial toque
que vibrar nos hace a todos
para bailar a San Roque.

Esa devoción añeja
que así el pueblo manifiesta,
de los sitios más dispares
nos congrega aquí en la fiesta.

No entienden gentes lejanas
a estos alrededores,
que así pidamos al santo
las gracias y los favores.

¡Deja que piensen cual quieran!
No importa el modo de orar.
Nuestra forma es muy sencilla
consiste sólo en bailar.

Escúchame dulzainero:

Tú nos arengas tocando
y el pueblo que tanto quieres
siempre responde bailando

Eres tú con tu dulzaina,
móvil que en forma sencilla
nos permite cada año
revivir tal maravilla.

¿Un trofeo?... es poca cosa
puesto que se da a cualquiera.
Tú tienes su merecido
de más rango y más solera.

El nombre donde naciste
pienso llevas con orgullo.
No estaría mal, y propongo,
a una calle darle el tuyo.