Mi infancia en Salmoral

Mis recuerdos de la infancia en Salmoral son muy gratos, seguro que no teníamos tantas cosas como ahora, pero a quién le hacían falta, con la de cosas que se pueden hacer sin tener nada: tirar piedras, subirse a los árboles, ir de casa en casa, jugar en la plaza... que te cuidara todo el pueblo, no recuerdo haber jugado nunca a las muñecas... ni a las casitas.. pero sí estar metida en todos los follones con mi amiga Raquel... éramos lo que se llamaba y se llama unos "chicazos".. pero lo pasamos tan bien...

Recuerdo las nevadas... los fríos inviernos, y la lata con carbón que llevábamos a la escuela y que nos servía de "calefación individual" para nuestros pies... en el colegio a Dña Nati, que siempre tuve la intención -siendo mayor- de ir a verla en algún momento y ese momento nunca llegó y ya nunca será posible... estoy segura que se sentiría orgullosa de muchos de nosotros de lo que hemos llegado a ser como personas... recuerdo estar casi siempre castigada por algo, y casi siempre por hablar o comentar cosas, en el pasillo, la "esquila" de Dña Nati que de vez en cuando sobrevolaba las cabezas... los recreos, el vaso de leche en polvo..., un cubo de plástico grande de color verde... la entrada al colegio, con los típicos rezos y cantos, el suelo en un ajedrezado en blanco y negro... lo extraordinario que para mi era quedarse un día en el comedor... mis amigas: Raquel, Pili, Candelas, Rosi, Espe...la vendimia, recuerdo ir en burro a llevar el cocido... las comadres, en la caseta de D. Lorenzo... la Navidad, que carámbanos se formaban... que alegría... los bailes en el salón de mi padre y desde luego en el de Simón...yo no recuerdo haber colaborado mucho en casa pero que me lo pasaba en grande eso sí lo recuerdo, mi padre me dice que yo algunas veces subía y le ayudaba tocando los platillos... habría que verme...son imágenes muy vivas en mi cabeza y sobre todo en mi corazón, que ahora con el pasar de los años, se hacen más gratos y se recuerdan quizás mejor de lo que pasaron, pero.... un día en una alarde de valentía mis padres -por nosotros, tres chicas y un chico- deciden salir del pueblo para ofrecernos un futuro mejor y no se equivocaron.

A pesar del contraste inicial cuando llegamos a Madrid, aquí una pueblerina con los de la capital, mis dos abuelas recién muertas... todo un verdadero cambio y horror, Madrid me ha aportado mucho como persona, pero en esos primeros años la adaptación a nuevas normas, amigos, familia, entorno... fue dura... pero las personas aguantamos más de los que parece y nos adaptamos, y en Madrid llevamos ya más de 35 años... y ahora no querría vivir en otro lugar, a mis padres les agradezco desde aquí  su valor y decisión para ese cambio que para ellos debió ser mucho más duro... pero del que no se han arrepentido nunca porque hemos tenido oportunidades que de otro modo no hubieran sido posibles... ahora volvemos a Salmoral -cosa impensable cuando salimos de allí- de vacaciones, fines de semana, etc y siempre que nos es posible, es para todos un lugar de descanso, de encuentro con nuestras raíces, familia, amigos que también regresan... a todos nos encanta y tenemos de nuevo nuestro sitio en SALMORAL.

CELE PLAZA GARCIA