ETERNIDAD

Dedicado a Salmoral

ALBERTO SÁNCHEZ
Que me entierren allí,
donde yo he nacido,
que me entierren allí
donde están los míos.
Pa que el polvo de mis huesos
cuando sople el viento
vayan de fiesta a la Plaza
como en otros tiempos.
Y recordar cuando niño
cuando me decía mi abuela:
Anda hijo, date prisa,
que van a dar la tercera,
y como tardes un poco,
oímos la misa fuera.
Y ver pasar mozos y mozas
festejando un aboroque.
Ay, ¡Cuánta gente ha venido,
buen baile tendrá San Roque!
¿Habrá música en la Plaza?
no se siente desde el Prao;
otro gallo cantaría,
si tocaran los Talaos.
¡Mira, qué bien baila el mozo!
¡Mira, que guapo se ha puesto!
y cómo sale a la familia,
a pesar de tanto tiempo.
¿Con quién estará bailando?
¿Quiénes serán sus abuelos?
Anda hombre, dila algo,
Ay, si estuviera en un pellejo.
Recuerdo mi primer baile,
cuando sólo era un mozuelo.
Lo hacía bastante mal,
y yo seguía bailando
porque tocaba mi abuelo.
Y recordar cuando chico,
yo venía a las vendimias,
y empujao por los mayores,
yo fui y le eché un lagarejo
a una moza de otra viña.
Corros de mozos ardientes
hablando en las cuatro esquinas
Juan, que por ahí viene tu Carmen,
Luis, oye ya baja la María
y esto que yo recuerdo
a lo largo de los años,
pasaba todos los días.
Bajaban hacia la fuente
calle abajo, cerca del Prao
y allí se decían cosas
los mozos enamoraos.
Más de un cántaro rompieron
por dar un beso a la moza,
y cuando a casa llegaban
siempre decían otra cosa.
Dos hombres dejaron huella:
D. Segundo y D. Lorenzo,
uno nos daba cultura,
y el otro nos curaba los enfermos.
Por su labor tan humana,
que Dios los tenga en el Cielo.
Salmoral, tierra de pelliqueros,
tierra de vino y de pan,
labradores los mejores,
cual de ellos valía un imperio,
pero los tiempos cambiaron
y muchos dejaron en pueblo.
Soy Talao por mi padre,
por mi madre, Cadenillas
apodos que hacen historia,
de la historia de mi Pueblo.
¡Que me entierren allí,
donde yo he nacío!
¡Que me entierren allí,
por eso quiero,
pues así pienso yo
que nunca habré muerto!

ALBERTO SÁNCHEZ