LA AVENTURA AMERICANA

 (de Salmoral a Nueva York, a buscar mejor fortuna)

Manuel Muñoz García

Según tengo entendido, entorno al año 1920 hubo, una vez más, una situación económica dramática en Castilla -en realidad en toda España-  que obligó a buen número de habitantes de Salmoral a emigrar a Estados Unidos.

Desgraciadamente, en esa década, el Congreso estadounidense cambió la tradicional política de una inmigración sin restricciones y empezó a endurecer considerablemente las condiciones para aceptar inmigración europea.

Algunos de nuestros antepasados, al llegar a Estados Unidos, se encontraron en una situación todavía peor de la que les había empujado a intentar la aventura americana: No se adaptaban a ese nuevo mundo y, tras haber malvendido sus tierras para pagarse el pasaje de ida, tenían enormes dificultades para regresar a casa.

En aquella época, la mayoría de los inmigrantes entraban en Estados Unidos por el puerto de Nueva York donde, en una pequeña isla llamada Ellis Island, los inmigrantes eran examinados para decidir si se le permitía la entrada en el país.


Foto de época en la que se ve desde el mar,
el edificio de Ellis Island donde eran examinados
los inmigrantes antes de ser admitidos en Estados Unidos.

Por esas dependencias de Ellis Island, situadas justo al lado de donde se encuentra la Estatua de la Libertad, pasaron, al menos, treinta y tres personas nacidas en Salmoral que, huyendo de la miseria, fueron buscando cambiar su suerte.

El momento de pasar el trámite de entrada era traumático. El emigrante se la jugaba sólo ante un funcionario, sin comprender bien (ni mal) el idioma y con la incertidumbre de si sus respuestas, o su salud, o cualquier otra cosa, podrían cerrarle esa última puerta a una vida mejor.


Foto de un inmigrante desconocido
en el momento del registro.

Si eran rechazados el destino era trágico. En muchos casos los emigrantes habían invertido sus últimos ahorros en pagar el peaje de ida, por lo que una negativa del funcionario podía suponer una auténtica tragedia: a miles de kilómetros de los suyos y sin posibilidad ni de entrar en Estados Unidos ni de regresar a su país.

En el mismo edificio donde los desgraciados emigrantes -en Ellis Island sólo desembarcaban los pasajeros de tercera- pasaban esa experiencia decisiva, ahora hay instalado un museo, donde pueden contemplarse varios objetos relacionados con la inmigración y, sobre todo, fotos. Retratos que muestran la esperanza en una nueva vida y la desgracia de tener que abandonar su propia tierra, sus raíces y, sobre todo, la amargura de los rechazados.


Interior del edificio de registro de inmigrantes en Ellis Island.

También hay un registro en el que encontré la siguiente información:

El 21 de marzo de 1917, en un barco llamado “Alicante”, que había zarpado de Cádiz, llegó a Ellis Island Juan Andrés Nieto Martín, de estado civil casado y de 35 años de edad (nacido en 1882 en Salmoral).

Tres años más tarde, el día 18 de febrero de 1920, en el barco llamado “C. López y López”, que había zarpado también de Cádiz, llegaron: Andrés Perez Nieto, de estado civil casado y 32 años de edad (nacido en Salmoral en 1888) y Marcelo Nieto García – tal vez su primo -  soltero y de 19 años de edad. Ambos manifestaron que se dirigían a trabajar al pueblo de Sunnyvale, en California, donde, al parecer, ya se encontraba  Ángel, un hermano de Marcelo.

Debió ser un año muy malo pues, tras el verano, el número de oriundos Salmoral que emigraron a Estados Unidos se incrementó notablemente. El 5 de septiembre de 1920, del barco llamado “Manchuria”, que había zarpado de Vigo, desembarcó Antonio Martín Plaza, casado de 30 años (nacido en 1890 en Salmoral), que dijo dirigirse a la ciudad de Youngstone, en el estado de Ohio, donde ya trabajaba su primo Julián López.


Unas de las hojas del Libro de Entradas,
con algunos de los inmigrantes llegados a Ellis Island
en el barco “Henry R. Mallory” el 16 de diciembre de 1920,
entre ellos muchos nacidos en Salmoral.

El siguiente barco, también procedente de Vigo, en el que llegaron vecinos de Salmoral se llamaba “Mongolia” y atracó en Ellis Island el 17 de septiembre de 1920, llevando en su interior a nueve pasajeros de nuestro pueblo:

Todos ellos manifestaron que se dirigían a trabajar en la ciudad de Youngstone, en Ohio, donde ya tenían algunos primos, tíos, sobrinos o amigos esperándoles.


Foto de época en la que se ve una de las más importantes
fabricas de Youngstone, ciudad donde emigraron
un buen número de personas de Salmoral.

El 27 de octubre de ese mismo año desembarcaron cinco jóvenes, todos ellos solteros y originarios de Salmoral, del Mongolia, el mismo barco del caso anterior:

¿Qué habrá sido de estos cinco jabatos? Puedo imaginarlos felices, camino de Youngstone, en Ohio, donde todo sería nuevo para ellos. ¿Acabo bien su aventura? ¿Alguno echó raíces en Ohio?


Fotografía del barco “Henry R. Mallory”

Otros doce naturales de Salmoral llegaron a Estados Unidos el 16 de diciembre de 1920 a bordo del barco “Henry R. Mallory”, que había zarpado unos días antes desde Vigo. Casi todos ellos se dirigían a la ciudad de Youngstone, donde las numerosas fabricas y fundiciones necesitaban abundante mano de obra. Aquel frío día de diciembre consiguieron cruzar la frontera:


Certificado de registro en Ellis Island de Antonio García García.


El centro de la ciudad de Youngstone en 1920,
justo el año en que llegaron nuestros antepasados.

Ya no hubo más. Al menos, en los siguientes meses, no aparece ningún nuevo inmígrate en Ellis Island que manifieste ser de Salmoral. Sólo a finales de 1922, el 8 de noviembre, a bordo del barco “Reina María Cristina” llegaron las tres última mujeres que emigraron a Estados Unidos desde nuestro pueblo. Eran Florentina Pérez Alegre, de 35 años (nacida en 1887) que viajaba para reunirse con su marido Andrés Pérez Nieto, al que no había visto en los dos últimos años. Florentina viajaba junto a sus dos hijas Virtudes Pérez Pérez, de 11 años (nacida en 1911) y Serafina Pérez Pérez, de 8 años (nacida en 1914). Las tres mujeres, madre e hijas, después de desembarcar, tuvieron que atravesar Estados Unidos de costa a costa hasta llegar a Sunnyvale, en California.

Yo no conozco Salmoral, pero estoy seguro de que buena parte de todos estos emigrantes, de una u otra forma, son parientes míos. Para darse cuenta de eso sólo hay que comparar sus apellidos con los míos. Yo me llamo: Manuel Muñoz García Ballesteros Nieto García García Jimenez Martín. Mi madre nació en Salmoral. Tres de mis cuatro abuelos también eran de Salmoral: Ramón “Canele” Muñoz García (nacido en 1884), Antonio “Marion” García García (1888) e Isabel “Palomera” Nieto Martín (1893). Pero, por si hubiera dudas, seis de mis ocho bisabuelos ¡también eran de Salmoral!: Alfonso Muñoz García (1842), Teresa García Martín (1847), Manuel García Martín (1844), María “Mariona” García (1849), Andrés Nieto López (1866) y Rosa Martín López (1870).

El 75% de mi material genético proviene de Salmoral: Hace unos años estuve investigando en el Archivo Parroquial de Ávila – donde se encuentran los libros de bautizos de Salmoral – y mirando la línea de “los Muñoz” llegué hasta 1720, año en el que nació Francisco Muñoz, que fue padre de Juan Muñoz, que fue padre de Manuel Muñoz, que fue padre de Francisco Muñoz, que fue padre de Sebastián Muñoz, que fue padre de Alfonso Muñoz, que fue padre de Ramón Muñoz, todos ellos nacidos en Salmoral. Ramón fue padre de Manuel Muñoz, que fue mi padre, . . . pero esa ya es otra historia.

Manuel Muñoz García